"Ya somos el olvido que seremos." (de un poema atribuido a J.L. Borges)
Pedalíe hasta las vías y me di vuelta. Lo ví aún parado en la puerta de su casa. Lo saludé con el brazo bien en alto para que me viera a la distancia antes de perderme de vista detrás del terraplen. Desde siempre al despedirnos nos saludabamos a la distancia; desde que yo era un niño y él un adulto como el que soy ahora. El olvido lo va cubriendo de a poco con su manto piadoso y cruel. Su conciencia navega a veces este presente, a veces tiempos pasados. Luego de saludarme habrá entrado a su casa. Antes del final del largo pasillo, quizá me haya olvidado.
a partir de este jueves (13-2-2014) de 20 a 21.30 hs. arrancamos con un taller de cajón peruano nivel inicial en Villa Ortuzar (frente a la estación Tronador del subte B). Serán 4 encuentros para explorar la posibilidades timbricas y rítmicas del cajón.
Por consultas escribime al diegofcueto@yahoo.com.ar o contactame por facebook en: https://www.facebook.com/diego.cueto.336
Después de un silencioso y largo abrazo, las luces se apagan. El escenario se hace barrio y mis compañeros vecinos. Y allí salimos a jugar, a jugarnos la vida en acciones heróicas que no merecen ninguna gloria ni estatuas, pero que bien sabemos llenas de coraje. Y los viejos miedos (ancestrales diría) se disipan. De repente el teatro es una iglesia, el escenario una sala de parto y la vida un juego.
La Percutora, en la función de estreno de "Tirando Flores"
no se como sabén. Tampoco sé si
son las mismas, pero año a año para estos días el cielo de buenos aires
ya no es el mismo. Es mas alegre si es que le cabe ese adjetivo al
cielo. No se, pero la cosa es que desde estos primeros días de
septiembre si levantás la cabeza y cogoteando entre edificios tenés la
suerte de encontrar el cielo de Buenos Aires, muy probablemente veas un
pajarito pequeño, de alas puntiagudas y cuerpo de avion de guerra. Lo
distinguís entre otros porque no vuelan como las demás aves, que lo
hacen como por trámite, para ir de un lado a otro. No, ¡ellas vuelan por
placer! No se si cientificamente digo lo correcto, pero yo cuando las
veo volar no puedo dejar de pensar en que gozan, en que vuelan porque
solamente lo desean. Las percibo sitiendo lo mismo que yo algunas veces
en que toco tambores o ando en bici... No
puedo dejar de pensar en que así como llegaron, un día se irán. No
puedo dejar de pensar en lo que fluye, en los ciclos, en la
impermanencia.
No puedo dejar de alegrarme cuando me doy cuenta que llegaron.
Llegaron las golondrinas,
las recibo tocando tambores bajo el cielo de un patio de Villa Ortuzar
RECITADO: Amo las golondrinas porque son como mi alma fugaces visitantes de lo desconocido aparecen de pronto cuando la primavera en el aire decide la derrota del frío me traen de lo cielos remotos de la tierra la nostalgia del paso y el ansía de infinito con que mi sangre viene venciéndola a la muerte y afirmándola la vida a través de los siglos. __________________________
A dónde te irás volando por esos cielos bracita negra que lustra la claridad detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan la inmensidad, la inmensidad.
Veleros de las tormentas se van las nubes en surcos de luz dorada se pone el sol y como sílabas negras, las golondrinas dicen adiós, dicen adiós.
VUELA, VUELA, VUELA GOLONDRINA, VUELVE DEL MÁS ALLÁ, VUELVE DESDE EL FONDO DE LA VIDA SOBRE LA LUZ, CRUZANDO EL MAR, CRUZANDO EL MAR.
Un cielo de barriletes tiene la tarde el viento en las arboledas cantando va y desandando los días mis pensamientos también se van, también se van.
Cuando los días se acorten junto a mi sombra y en mi alma caiga sangrando el atardecer yo levantaré los ojos pidiendo al cielo volverte a ver, volverte a ver.
VUELA, VUELA, VUELA GOLONDRINA, VUELVE DEL MÁS ALLÁ, VUELVE DESDE EL FONDO DE LA VIDA SOBRE LA LUZ, CRUZANDO EL MAR, CRUZANDO EL MAR.
Las Golondinas (Música de E. Falú, Letra de J. Dávalos)